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lunes, 19 de febrero de 2018

AMLO y el yunque en las entrañas

AMLO y el yunque en las entrañas

Por Luis Ramírez Trejo (Homo vespa)


Ayer domingo 18 de febrero, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) difundió la lista de suspirantes propuestos al Senado de la República. Un amargo sabor de boca dejó la postulación al senado de Nestora Salgado García, ex-presa política y dirigente de la policía comunitaria de Olinalá en Guerrero.  La historia de rebeldía y dignidad de Nestora parece diluirse en la inconsistencia política de un partido ya sumergido de lleno en el pragmatismo electoral. Un pragmatismo en el que las bases de este partido, ávidas de justicia y transformación, están destinadas a atestiguar las cuestionables maniobras políticas con que Andrés Manuel López Obrador quiere asegurar su triunfo en las elecciones presidenciales del 2018. 

Al mismo tiempo que a Nestora, MORENA postuló a Germán Martínez Cázares, un defensor a ultranza de Felipe Calderón Hinojosa y ex-presidente nacional del PAN. Es bien sabido: no es la única anexión incómoda. Baste mencionar a Alfonso Romo, Gabriela Cuevas y el Partido de Encuentro Social (PES), entre los muchos correligionarios de AMLO que provienen de lo que él solía calificar como "la mafia en el poder». En las redes ya es casi un meme el poder de purificación y la capacidad de perdón del tabasqueño.

En mayo del 2008, VANGUARDIA le hizo una entrevista a Martínez Cázares en los tiempos en que AMLO se defendía del fraude del 2006. Al ser cuestionado sobre la influencia en el PAN de la organización de ultraderecha «el Yunque», Martínez Cazares confesó sin ambages:

"Todos tenemos un pequeño yunque que llevamos dentro".

Una frase especialmente adecuada para el PAN de esos días y muy posiblemente para el partido de Andrés Manuel López Obrador en el 2018.

Otras citas memorables del hoy candidato de MORENA son:

"El único presidente legítimo es Felipe Calderón".

-A ver ¿qué le ha hecho el Peje?
"Mucho daño al país, a la convivencia entre los mexicanos".

-Por cierto, ¿cuánto falta por pagarle a la maestra Elba Esther?
"La maestra Elba Esther está haciendo las cosas muy bien para modernizar al sindicato y para apoyar las iniciativas del presidente Calderón".

-Por cierto, ¿por qué le temen dialogar con el EPR?
"La izquierda da cobertura a los que se levantan en armas. El PAN sólo le da cobertura a los que para transformar a México se levantan temprano".

La entrevista completa se puede consultar aquí.

Este trabajo forma parte del proyecto Homo vespa: un proyecto de autonomía editorial que publica y difunde contenidos inéditos de política, filosofía, literatura y crítica social. Para adherirte al proyecto suscríbete y recibe todas las publicaciones a tu correo en formato de libro electrónico y distintos beneficios por tarifa. Hay suscripciones desde 50 pesos mensuales. ¿Prefieres no hacer pagos por Internet? Escribe en nuestra página de seguidores o a ometeotlram@yahoo.com.mx y pregunta por las opciones de pago en OXXO o por transferencia bancaria.

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domingo, 28 de enero de 2018

Concejo Indígena de Gobierno y Cherán: la voz de Salvador Campanur


Concejo Indígena de Gobierno y Cherán: La voz de Salvador Campanur
De la política anti-partidaria y la comunidad política

Realización, texto y guión: Luis Ramírez Trejo (Homo vespa)
Cámara, edición y diseño: Javier Clériga (Xavoténcatl)

La verdadera comunidad política, aquella que no es un remedo o un simulacro, nunca permite que el pragmatismo o el sentido de la oportunidad triunfe sobre los principios que le dan vida. Quienes participan en ella, saben que es necesario tomar decisiones prácticas; también saben que no se puede permitir que las formas de justicia y libertad que se crean, conforme se desarrolla la comunidad, sucumban ante cualquier coyuntura.

No hay comunidad política, por ejemplo, en los partidos políticos de México[1] que, en tiempos de elecciones, no sólo apelan al apoyo interesado de individuos o gremios; sino que además negocian toda participación a partir de la lógica aritmética del comerciante hábil: el intercambio, por ejemplo, de una cantidad aproximada de votos por un número de escaños en el senado, predios en alguna playa exótica o puestos en el futuro gobierno.

Este principio de coherencia es claro en las comunidades que integran el Congreso Nacional Indígena (CNI), entre ellas la comunidad de Cherán, en Michoacán. Como es sabido, Cherán es una comunidad de alrededor de 18,000 habitantes que protagonizó una revuelta popular en 2011[2]. En dicha revuelta, se expulsó al crimen organizado y a las autoridades locales. La comunidad ganó el reconocimiento ulterior, por parte del sistema jurídico mexicano, de sus propias formas de gobierno bajo el esquema de usos y costumbres. Cherán es hoy reconocido como un pueblo digno que no sólo ha logrado salir del esquema de explotación criminal a la que estuvo sometido por años, sino que constituye un paradigma de auto-determinación: este pueblo se ha hecho cargo de su propia seguridad, vida política y reconstitución de su territorio.

En octubre de 2016, el Congreso Nacional Indígena y el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lanzaron una convocatoria para proponer la creación de un Concejo Indígena de Gobierno (CIG) cuya vocera se presentara como candidata independiente a la presidencia de la República. Como se ha explicado muchas veces, esta iniciativa se hizo para echar a perder la fiesta electoral a los partidos políticos y sobre todo para tejer la organización necesaria para transformar el país. Nunca ha estado dentro de las prioridades del CNI competir en un palenque oscuro donde todos los gatos son feos y pardos; mucho menos conquistar la maliciada silla presidencial.

Las reacciones ante esta iniciativa en las comunidades indígenas participantes en el CNI fueron, en aquel momento, disímbolas. Después de meses de discusión, en mayo de 2017, se nombró a María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, como vocera de un Concejo Indígena de Gobierno integrado, en ese entonces, por alrededor de 70 personas. A enero de 2018, el CIG suma más de 150 representantes provenientes de decenas de comunidades de toda la República.

Salvador Campanur, miembro fundador del CNI, es una de las figuras más respetadas en Cherán. Su testimonio es especialmente importante porque refleja la mirada aguda de quien ha formado parte del CNI desde el principio y ha participado activamente en uno de los acontecimientos de emancipación política más importantes en el México del siglo XXI. En esta entrevista, Salvador Campanur es especialmente enfático en aclarar que sus respuestas al respecto de la iniciativa lanzada por el CNI no representan la postura de su comunidad, sino la perspectiva tan sólo de un participante del CNI y del movimiento de Cherán. En efecto, Cherán en ese entonces aún no discutía, ni en sus asambleas ni en sus concejos de gobierno, el asunto.

Con su habla pausada, su infaltable sombrero atornillado en la cabeza, y su pensamiento profundo y reposado, Salvador Campanur explica las motivaciones que llevaron a su comunidad a rebelarse: [el levantamiento en Cherán nace por] «la opresión, por la injusticia, porque nos aplican una política de olvido. Y cuando somos víctimas de ese olvido se convierte en una forma de dominación de pueblos completos». El movimiento, en primera instancia, no estuvo pensado para acceder al poder del gobierno. De manera posterior, se decidieron los pasos que permitieron el establecimiento del gobierno comunal; pero en su esencia:

«El movimiento se da porque hay un problema de injusticia, hay un problema de represión, de discriminación, de robo, de despojo, de desprecio. Estábamos viviendo el exterminio de nuestra comunidad».

Campanur, al identificar a los agresores, no se refiere de manera inmediata a los malos, a los «rapamontes», a los que humillaron y asesinaron a cualquiera que se les opusiera, al crimen organizado que durante años explotó los bosques de Cherán. Para Campanur, el enemigo verdadero, delante y detrás de esa estela de muerte y destrucción, es el capitalismo. El campesino lo explica con claridad:

«El mal gobierno, los partidos políticos, el crimen organizado, la gente de los dineros, los más ricos: nosotros vemos que eso es el capitalismo. El capitalismo es el que destruye pueblos, despuebla pueblos, y los vuelve a poblar pero con otro tipo de gente"

Vida, territorio y respeto a la naturaleza son también ejes fundamentales de la política desarrollada en el CNI; el espacio de los pueblos que debe ser entendido de manera muy amplia: en él caben las tribus, las comunidades, las naciones, los barrios, la sociedad civil. Campanur explica el carácter de esta organización:

«En ese espacio de reflexión no existen jefes. Existe el modo de actuar horizontalmente y que todos seamos iguales con la palabra»

Para tomar decisiones, el CNI respeta la dinámica de cada una de las comunidades: «cada quien agarra su paso para llegar y sacar un acuerdo. En todo nuestro país cada quien tiene su ritmo».

Campanur hace un recuento de los principales puntos de discusión de Cherán con la propuesta lanzada por el CNI. Enfatiza, sin embargo, que pese a dichas diferencias:

«Estamos dentro. Estamos participando en las reuniones. La comunidad llegará el momento en que mandate qué hacer. Una vez que mandate. Eso ya no se doblega. Eso ya es una determinación que se hace ley.»

Tiempo después el Concejo Mayor de Gobierno de Cherán anunciaría oficialmente su respeto hacia la propuesta del CNI y su rechazo a la instalación de casillas electorales en su territorio. Era de esperarse. Cherán y otras comunidades en resistencia que luchan por separarse del paradigma electoral, impuesto como el único modelo válido de democracia, están siempre bajo el asedio de presiones externas e internas que atentan contra los procesos de emancipación que con tanta creatividad y trabajo han desarrollado.  En estas comunidades es necesario cuidar lo avanzado, sin que se deje de apoyar otras resistencias. En palabras de Pedro Chávez Sánchez miembro del Concejo Mayor de Gobierno de Cherán K’eri:

“Nosotros respetamos el proceso que se dé, sabemos que es un modo de organización y resistencia, pero no algo que [se] anteponga [a] la organización de Cherán, tenemos que cuidar nuestro propio proceso”

“Yo creo que en Cherán está definido, mientras no se contemple otra cosa vamos a seguir nuestro proceso: no a la entrada de las urnas, no a la participación electoral, y sí a refrendar y consolidar nuestro modo de vida a través de la determinación de nuestros usos y costumbres”[3]

Por otro lado, Campanur deja claro que no se trata de un movimiento exclusivamente para indígenas. La identidad, lejos de ser un límite, es un punto de conexión con todos los que piensan en todos. Esta es la comunidad política a la que se apela:

«Se trata de coincidir con todos los explotados para caminar juntos, para liberarnos. Sacar acuerdo con los de abajo, con los explotados. Con los que trabajan todo el día y no tienen tiempo para pensar cómo organizarse (...) Con ustedes tenemos que caminar»

También explica las razones que excluyen a los partidos políticos como una alternativa para transformar el país y, de paso, pareciera contestar las objeciones de críticos como John Ackerman o el mismo Andrés Manuel López Obrador[4]:

«Ellos no hablan de ser anticapitalistas y entre los partidos políticos no les importa quienes andan con ellos: si son buenos o si son malos, si son de arriba o si son de abajo. ¡Les vale un carajo! [Los partidos políticos] solamente lo que quieren es hacer bola, pero sin organización. (...) Si unos pierden, se hacen cómplices con los que ganan. No podemos aquí diferenciar.» «Lo nuestro es otra cosa.»

Cabe mencionar que el rechazo de Campanur y de los pueblos originarios es contra las estrategias y prácticas de las cúpulas y burocracias de los partidos. Las bases partidarias precarizadas poco tienen que ver con las negociaciones y corruptelas de la clase política por la que votan. En todo caso, para Campanur, como para el resto de las comunidades del CNI, la única forma de crear una comunidad política verdadera pasa por no negociar con poderes que han patrocinado la destrucción y el despojo no sólo de los pueblos originarios, sino de la mayor parte de la población.

La vocación universalista del movimiento se hace evidente aún en los momentos de mayor desolación.  El martes 16 de enero de 2018 fue encontrado el cuerpo de una querida comunera de Cherán. Guadalupe Campanur Tapia fue violada y asesinada; su cuerpo mancillado, golpeado, y en estado avanzado de descomposición, fue arrojado fuera del territorio de Cherán en la carretera Carapan-Playa Azul, en Irapio, Michoacán.

Aunque las investigaciones están en curso, Campanur advierte que es posible que el crimen organizado esté detrás de este feminicidio[5] El Consejo de Jóvenes de Cherán publicó rápidamente un comunicado en el que alerta ante esta posibilidad. Pero los jóvenes de Cherán no sólo exigen el esclarecimiento de este crimen, sino que llaman a la unión de las comunidades y los pueblos para resistir la boca sedienta del horror que no deja de acechar lo que crece, lo que se defiende, lo que vive. Exigen justicia para Lupita, exigen que no se le criminalice por su condición específica de mujer; pero sobre todo exigen justicia para todas las mujeres asesinadas, para los hombres desaparecidos, para todas las víctimas que en este país se multiplican todos los días bajo la impunidad más absoluta, sin importar edad, género, o religión de las víctimas. Tienen razón: no hay forma de exigir justicia para los propios, sin hacerlo simultáneamente para todos.


La iniciativa lanzada por el CNI, respaldada de distintas formas por las comunidades indígenas y los colectivos asociados, se hizo para organizar la sociedad desde abajo, para «retemblar en sus centros la tierra»:

«Ratificamos que nuestra lucha no es por el poder, no lo buscamos; sino que llamaremos a los pueblos originarios y a la sociedad civil a organizarnos para detener esta destrucción, fortalecernos en nuestras resistencias y rebeldías, es decir en la defensa de la vida de cada persona, cada familia, colectivo, comunidad o barrio. De construir la paz y la justicia rehilándonos desde abajo, desde donde somos lo que somos.»[6]

Está por verse si Marichuy logra juntar las más de 850,000 firmas necesarias para aparecer en la boleta electoral del 2018. Se antoja difícil; ojalá se logre. Para el 27 de enero del 2018 se acumula un poco más del 21% de ese total[7]. En cualquier caso, el CIG no busca reproducir las formas de acción de los partido políticos con tal de ganar votos o firmas. Ellos dijeron que venían por todo[8], no por una candidatura ni por un lugar en el tinglado de mala comedia electoral que cada seis años nos receta nuestra clase (anti)política. Como dice Campanur:

«Sabemos que dentro del proceso electoral nuestros modos ahí no caben, pero también [sabemos que] este sistema y el modo de la política que inculcan, que habilitan, que hay en este país, que [las] ejercen la gente mala. Nosotros decimos que eso ya no sirve.»

Y remata:

«Claro, esto no es de que tenemos que acelerarnos para que esto de organizarse sea exactamente en el 2018. No. No es un día en el que estemos proponiendo llegar y que sea lo último que se haga. No: es organizarnos y cambiar las cosas en un país.»

Los pueblos originarios vienen por todo; no para el 2018, sino para todo el tiempo. No son los únicos: nosotros venimos con ellos.


[1]  La crisis de los partidos políticos y de la democracia electoral es mundial. Acaso la diferencia entre países es de grado. El caso de México es particularmente emblemático pues las negociaciones de las cúpulas políticas, aún de los autonombrados partidos de izquierda como el PRD o MORENA, ha terminado por separarlos desde hace mucho de su electorado. A los ojos de la izquierda no electoral, esto es parte de lo que los descarta como posibles agentes de transformación social.
[2] La historia reciente del movimiento ha sido contada varias veces. Acá remito al lector a mi breve texto publicado en honor al quinto aniversario del movimiento. Cherán: cinco años inventando lo imposible. Consultado 27-01-2018.
[3] Amado, Alejandro  Cherán no dará su voto a candidata indígena rumbo al 2018. Primera Plana. Noticias (23 de agosto 2017). Consultado 27-01-2018.
[4] Ackerman, como uno de los defensores más constantes de AMLO y MORENA, ha protagonizado varios debates en los medios de comunicación. De particular interés para entender visiones distintas de la política es su debate con  Gilberto López y Rivas en Rompeviento. Consultado 27-01-2018.
[5]    Crimen organizado, "detrás del asesinato" de activista en Cherán http://www.jornada.unam.mx/2018/01/20/estados/023n1est. Consultado 27-01-2018.
[6] QUE RETIEMBLE EN SUS CENTROS LA TIERRA
[7] Reporte diario por aspirante: http://www.ine.mx/candidaturasindependientes. Consultado 27-01-2018.
[8] ¡Y RETEMBLÓ!, INFORME DESDE EL EPICENTRO... http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/01/01/y-retemblo-informe-desde-el-epicentro/. Consultado 27-01-2018.




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martes, 9 de enero de 2018

Concejo Indígena de Gobierno: La voz de Xochicuautla

La voz de Xochicuautla

Como primera publicación del año les compartimos un nuevo episodio de nuestro proyecto  «Concejo Indígena de Gobierno: la voz de todos» en el que recogemos el testimonio de algunas de las voces agrupadas alrededor de la postulación de Marichuy, María de Jesús Patricio Martínez, como vocera del Concejo Indígena de Gobierno y aspirante a la candidatura independiente a la presidencia en el proceso electoral de 2018. En esta entrega, «La voz de Xochicuautla», publicamos una entrevista realizada en mayo de 2017 en la que José Luis Fernández explica tanto el tipo de política que se desarrolla en su comunidad como la necesidad de visibilizar las luchas de las comunidades participantes del Concejo Indígena de Gobierno.

Esperamos la disfruten y empiecen el año de la mejor manera. 

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sábado, 30 de diciembre de 2017

El zapatismo, verdadero foco de resistencia al salinismo


Presentación

La postulación de María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy), como posible candidata independiente por parte del Concejo Indígena de Gobierno a la presidencia de la república, despertó en ALGUNOS sectores de la izquierda partidista reacciones llenas de ignorancia, desprecio y franco racismo. En sus más burdas formas, estas reacciones afirman que esta iniciativa política es un mero invento del EZLN que, a su vez, habría sido parido por el insondable y prolífico útero de Carlos Salinas de Gortari para evitar que Andrés Manuel López Obrador y MORENA ganaran las elecciones del 2018.

En este artículo, que Javier Hernández Alpízar generosamente compartió con Homo vespa para su difusión, se explica de qué forma el movimiento indígena fue traicionado, hace décadas, por esa izquierda partidista y como esa izquierda se ha beneficiado directamente de las luchas políticas protagonizadas por las comunidades indígenas.

Es innegable que entre los seguidores de base de las propuestas del Concejo Indígena de Gobierno y de MORENA abundan personas valiosas y conscientes de la explotación, precariedad y depredación bajo la que vive el pueblo mexicano. En ambos grupos también es evidente la urgencia, casi desesperada, para encontrar una salida a el régimen de muerte que nos azota.

Sin embargo, como nos muestra Hernández Alpízar, también es innegable que AMLO y la élite política que se ha agrupado alrededor de él optaron, desde hace muchos años, por una política pragmática basada en alianzas con varios de los sectores más reaccionarios y explotadores de la sociedad mexicana. En efecto, si los seguidores de base de una y otra iniciativas no son lejanos en sus motivaciones, las formas, estrategias, fines y postulados de quienes toman las decisiones en MORENA son diametralmente opuestas a las defendidas por el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera.

Luis Ramírez Trejo

El zapatismo, verdadero foco de resistencia al salinismo


Por Javier Hernández Alpízar



La historia del EZLN es larga, pero podemos retomar algunos momentos importantes que ayudan a deshacer el entuerto de la propaganda negra contra los zapatistas, propalada por el voto duro de AMLO y otros malquerientes del zapatismo: la calumnia de que son marionetas manipuladas por Salinas. (Además del racismo implícito en la idea de que son meras marionetas los miles de indígenas que se han manifestado en las semanas recientes en apoyo a la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, Marichuy).

Lo primero es el alzamiento del 1 de enero de 1994. Fue el hecho que impidió que Salinas de Gortari terminara triunfante su sexenio, con la entrada en vigor del TLCAN (NAFTA) y la propaganda que pretendía presentarlo como un Gorbachov mexicano. Con su declaración de guerra, los zapatistas derrumbaron la imagen mediática de Salinas y permitieron que recobrara el aliento el antisalinismo e incluso se recuperó la izquierda, que había iniciado enfrentando al fraude que la marginó de la presidencia en 1998, pero se había venido desinflando ante el empuje del equipo neoliberal en Los Pinos y la complicidad panista.

Salinas de Gortari y su equipo (Colosio, asesinado por el mismo sistema, Camacho Solís, luego asesor de AMLO, Aspe Armella, alguna vez asesor de una delfín de AMLO: Marcelo Ebrard (salinista del equipo de Camacho), Ruiz Massieu, también asesinado por el mismo sistema al que sirvió), al finalizar el sexenio salinista, tenían la expectativa de gobernar por sexenios pero el alzamiento zapatista desmoronó sus esperanzas. Zedillo fue improvisado como candidato priista y se benefició del sentimiento de culpa y el miedo a la guerra que generó el asesinato de Colosio, pero no pudo mantener la hegemonía priista y ante la insistencia perredista de mantener a un candidato por siempre (Cuauhtémoc Cárdenas) los beneficiarios de la “alternancia” fueron los panistas, con Fox.

La imagen de Fox era al inicio la de un “héroe nacional” que había logrado sacar de Los Pinos al PRI, el principio de su derrumbe fue muy pronto con la Marcha del Color de la Tierra con la que los zapatistas y el CNI exigieron que se cumplieran los Acuerdos de San Andrés. Los indígenas fueron traicionados por la alianza Cevallos (PAN)- Ortega (PRD)- Bartlett (PRI), y eso llevaría a los zapatistas a tomar la ruta de la autonomía en sus comunidades y el anticapitalismo a nivel global y nacional.

La cesión del poder ejecutivo priista al PAN (y en la capital mexicana al PRD) fue resultado no sólo del descrédito del PRI (cuya cristalización fue en gran medida resultado del alzamiento zapatista) sino de una reforma electoral con la que el Estado mexicano incluyó a los partidos de oposición como parte de un sistema de partidos (hoy una partidocracia) emergente ante el desafío zapatista: se beneficiaron PAN  y PRD, el primero con la presidencia de la república(Fox y Calderón) y el segundo con el gobierno del DF (hoy Cd Mx: Cárdenas, Robles, Obrador, Encinas, Ebrard y Mancera). Las negociaciones llevadas a cabo en la calle Barcelona , en la Ciudad de México, fueron realizadas, en el caso del PRD, primero por Porfirio Muñoz Ledo y al final por López Obrador. Los partidos recogieron el fruto de la sangre zapatista, la apertura del sistema a que ellos pudieran ganar elecciones, pero luego traicionaron al zapatismo al rechazar los Acuerdos de San Andrés, primeros acuerdos en una ruta de paz con el EZLN, y para cuya negociación incluyó éste a muchos otros indígenas de México, proceso que daría origen al actual Congreso Nacional Indígena, CNI.

Los zapatistas rompieron desde entonces con la clase política y se dedicaron a construir la autonomía en sus territorios, comunidades y pueblos, haciendo válidos en los hechos los Acuerdos de San Andrés. Estos procesos de autonomía y autogobierno han sido impulsados por comunidades y pueblos indígenas en diversos territorios mexicanos: son formas de resistencia pero también de propuesta para un México postcapitalista. La autonomía de las comunidades zapatistas es muy diferente a las de otras comunidades indígenas, pero tienen lazos de hermandad, expresados en una lucha conjunta como CNI. Los indígenas mexicanos no proponen separarse de México, su forma de autonomía es diferente a la catalana o la mapuche (no decimos mejor ni peor: diferente). Además, han ido avanzando en una propuesta de poder popular autoorganizado desde abajo que no pretende quedarse como comunidad utópica local o regional sino que desafía al sistema capitalista y al Estado mexicano con una manera alternativa de producir su vida y su mundo. Este desafío lo ha mantenido siempre el EZLN, pero de todos los actores que se han mantenido cercanos, son los indígenas quienes mejor han avanzado en un proceso autoorganizativo de resistencia y de lucha. Por ello son el núcleo alrededor del cual se teje la propuesta de lucha actual.

Es irónico que calumnien a los zapatistas quienes se han beneficiado de su lucha y de sus muertos; primero con un aire de refresco a una izquierda que estaba en la lona en México tras el fraude de 1988 y el derrumbe del Muro de Berlín en 1989; luego, con la reforma electoral que les abrió el paso a gobernar la Ciudad de México, en donde los gobiernos de izquierda han sido eficientes administradores del neoliberalismo, en favor de empresarios del salinismo como Carlos Slim.

Irónico, además, que acusen de salinismo o de priismo a los zapatistas, los seguidores de AMLO, quienes han hecho sus candidatos y han llevado con su voto a una gran cantidad de priistas, muchos de ellos salinistas o zedillistas, como Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador, Marcelo Ebrard, Juan Sabines, Ángel Aguirre Rivero (sus manos manchadas de sangre normalista ya, cuando AMLO lo apoyó para gobernar Guerrero), Gabino Cue, Lázaro Cárdenas Batel, Narciso Agúndez y Leonel Cota Montaño, Manuel Bartlett, Dante Delgado, Ricardo Monreal. Incluso son responsables de llevar al poder a otros políticos de extracción no priista pero cuyas trayectorias han sido favorables al priismo, como Miguel Ángel Mancera y Rosario Robles.

Los calumniadores del EZLN lo cusan de complicidad en el fraude de 2006, pero es falso. En cambio, los operadores del fraude de ese año, del equipo del Elba Esther Gordillo, fueron aliados de Morena en la más reciente elección en el Estado de México y no se descarta que lo sean en la elección presidencial de 2018, pues López Obrador ha dicho respecto de Gordillo, que “no hay que hacer leña del árbol caído”. Otros calumniadores repiten la mentira de que el EZLN llamó a no votar en 2006 y 2012, lo cual es falso, el EZLN jamás ha llamado a no votar, ha hecho fuertes críticas en 2005 y 2006 (y antes y después) al PRD y a López Obrador, críticas acerca de las cuales el tiempo les ha dado la razón a los zapatistas.

Actualmente el Congreso Nacional Indígena (del cual el EZLN forma parte) ha constituido un Concejo Indígena de Gobierno (cuya vocera es María de Jesús Patricio Martínez) que propone dar un paso adelante en la organización y la lucha anticapitalista en México y el mundo. Comenzando por López Obrador mismo, los calumniadores han resucitado su manido argumento de que todo es para quitarles votos y algunos de los más fanatizados seguidores del eterno candidato se han sumado a una campaña racista, misógina y de desprecio clasista contra la vocera del CIG, una luchadora social de toda la vida, indígena nahua.

Irónicamente, el verdadero heredero del liberalismo social que preconizó Salinas de Gortari es López Obrador (por algo varios connotados salinistas han sido tan cercanos al candidato de Morena), y en recientes propuestas, so pretexto de oponerse a Trump, Obrador ha reivindicado el TLCAN (NAFTA), máxima obra de Carlos Salinas de Gortari, y ha propuesto dar más entrada a las mineras canadienses, cuya  política criminal destruye comunidades y territorios en diversas zonas geográficas mexicanas.
Es claro que para cualquier persona que se informe en fuentes verídicas y juzgue de buena fe las cosas, el zapatismo y sus aliados cuentan entre los más consistentes opositores al neoliberalismo salinista y sus proyectos de devastación social y ambiental.

En contraste, Obrador, más allá de usar la bandera nacionalista (el petróleo, por ejemplo), ha sido el impulsor de las candidaturas exitosas de muchos de los operadores de la devastación social y ambiental en México. Nada anuncia que AMLO  vaya a cambiar, y sus seguidores siguen usando la calumnia de manera sistemática.

Oponer los hechos verdaderos a esas calumnias es parte de un sano ejercicio de memoria y de capacidad crítica.

Es, entre otras cosas, porque esa izquierda neoliberal encabezada por el PRD y ahora por Morena, no representará jamás los intereses de quienes defienden el territorio de la devastación capitalista, por lo que hay una propuesta diferente con el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy, impulsados por el Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno.

Toda la información resumida en este artículo puede ser investigada y verificada, si se tiene la paciencia de ir a archivos hemerográficos, algunos de antes de los archivos on line. Descubrir la verdad y no dejar que la cambien por falsedades los propagandistas es un acto necesario de conciencia.


Foto: Javier Clériga (Xavotencatl)


martes, 26 de diciembre de 2017

Ayers Rock


Ayers Rock


A los cuatro años se tienen certezas envidiables: la leche tibia da sueño; no existen números después del 30; el agua es un desconcierto de gotas que salta de la tina; el mundo huele a los brazos de la madre, al abrigo del padre, al rincón en que se juega.

‭Cachetes llega al parque con sus botas azules repletas de dibujos de tiburones, algas y pulpos. Brillan: son plásticas, submarinas y relucientes. No hay tifón, tormenta o huracán que las amedrente. Debajo del brazo, el pequeño lleva una caja plateada con el Quijote grabado en la tapa que sirve para guardar especímenes de plantas a las que algún día dará nombre. Regalo de la fortuna, hoy la caja resuena con 10 cochecitos: Lamborghini, Fórmula Uno, Porsche, entre otros, se agitan en un escándalo metálico en el vientre que los contiene.

‭Es tarde. El parque está solo. Las resbaladillas y los columpios son aventuras conocidas. En un extremo yace una montaña de tezontle, ese hueco remedo de piedra tan lleno de aire que parece haber sido soplado por algún dios travieso. Al pie del promontorio, Cachetes abre los ojos como si en ellos se descubriera de nuevo el asombro. El niño no duda: recuerda bien las fotos de un libro viejo, algún documental en video. Frente a él, se yergue el Ayers Rock: un enorme monolito que se levanta como un fósforo en el desierto quemado de Australia. Una cabeza de fuego en el medio de la hoguera. 

‭Con sus coches bajo el brazo, Cachetes corre por la falda encendida de la montaña. Intrépido asciende, evita con un movimiento de zigzag a los canguros de los alrededores. Se cae una, dos, tres veces. Se levanta en un respiro. La pendiente es pronunciada. El niño avanza lento; no se detiene. Mientras escala, recuerda a los hombres semi-desnudos con extraños dibujos blancos en el cuerpo que vio en el documental. Ellos contaban que el Ayers Rock en realidad se llama Uluru y es la morada de Uonambi, la serpiente arcoiris cuyo cuerpo está hecho de un tiempo que sólo se encuentra en el lugar de los sueños. 

‭Cachetes no necesita entender para saber que Uonambi espera agazapada en el fondo de la montaña de tezontle del parque de su casa. Con un salto ágil, el chico por fin alcanza la cumbre. En el punto más alto, la caja cae y los cochecitos escapan por las cordilleras en cabriolas de infinitos colores. Es Uonambi que sale de su escondite: saluda de mano al niño y deambula sonriente por la casa en que ha vivido por miles de años.

‭Las manos pequeñas persiguen al pardo oscuro del Porsche, al azul intenso del Lamborghini, a la estela multicolor del Fórmula Uno. El tezontle vuela; Uluru ríe; Cachetes se revuelca: Uonambi le habla al oído. Los colores invaden cada despeñadero, cada colina, cada hondonada de Uluru. La tarde se extingue. El viento enfurece y la noche acecha. El pequeño escucha el llamado de la madre. Debe regresar con prontitud. Toma su caja, recoge los coches, y se desliza por la ladera de la montaña. Cuenta sus juguetes con rapidez. Se percata de que falta un auto. Busca, revuelve, cuenta una y otra vez del uno al nueve.   

‭El niño examina con atención la montaña. En el lado derecho descubre al extraviado; como dibujando coordenadas, sus ojos nuevos precisan perfectamente donde está el Porsche. Cachetes mira de reojo al montículo de piedras rojas bajo el cual yace el coche apenas perceptible. Quiere recogerlo pero se detiene en el último momento. Guiña un ojo a Uonambi y voltea a otro lado con la firme convicción de olvidar al Porsche. Otro niño descubrirá su color. 

‭Cachetes regresa a casa: sabe que tiene nueve cochecitos en su caja, que siempre tuvo nueve, que nueve es el único número que existe esa tarde. El sol en retirada asiente. Él sabe que a los cuatro años se inventan las certidumbres que valen la pena. No hay mejor certeza que la de enterrar tesoros sin darse cuenta donde.



Este trabajo forma parte del proyecto Homo
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